jueves, 3 de octubre de 2013

Another day in paradise

Resultan extraños los últimos días. ¿Transición?, ¿cambio radical?, ¿estancamiento?, ¿prueba?, ¿ejercicio de paciencia?, ¿traición? ni yo mismo lo  sé. 

Suena de fondo una canción de Los Suaves: 

Destrozando la noche y el sueño
Destrozando la niebla y el viento
Ese viento que pasa las hojas del libro
En el que esta escrito nuestro destino...


... y se van, y se van, y se van, ¿qué hacer cuando los sueños se van? 

Ahora, silencio. Roto únicamente por el tictac del reloj de Barón Rojo que cuelga en la pared. Persiana bajada casi del todo, parece que a media luz los pensamientos se vuelven fluidos, vienen a la cabeza con más facilidad, inundan la cama de contradicciones. La luz que desprende la pantalla del portátil da a mis manos un aspecto blanquecino, casi fantasmal. Reflejada en el anillo de mi dedo corazón izquierdo, anillo de símbolos celtas que me acompaña ininterrumpidamente desde hace ya unos diez años, la luz cambia de tono cada vez que muevo los dedos para teclear estas líneas. 

Mi cabeza hierve, igual que mi sangre. Sensaciones encontradas. Bienvenido al mundo adulto, me dijo una muy buena amiga a la que jamás podré recompensar todo lo que hace por mí cada día. Ella no se da cuenta, lo hace porque le sale así, pero lo que importa es que lo hace. Injusticias de la vida, le ha tocado vivir una situación complicada. Maldita oficialidad, maldito sistema educativo español, maldita naturaleza. 

Recibo mensaje por el G-Talk: "playlist de los 90 en el programa de Radio3 180 grados". Cojonuda, empieza con Breed de Nirvana. Ahora Even Flow, de Pearl Jam: Even flow, thoughts arrive like butterflies. ¡Qué raro es todo esto! ¿señales? ¿casualidades? ya no lo sé. Loser, de Beck, para seguir prendiendo la mecha.  A veces, suceden una serie de cosas que hacen a uno cuestionarse si le están gastando una broma desde alguna parte. Sigo, que soy muy dado a la distracción y a la dispersión, pero esta estrofa de Oasis no la puedo omitir: I live my life for the stars that shine, people say it's just a waste of time.

La historia se repite, una vez más. No queda más remedio que ser fiel a uno mismo, a su manera de ser, de actuar, de sentir. "Pretensión de cambio, ninguna". Ahora es tiempo de rebeldía, de seguir los instintos más que nunca: "Nene, si tienes un accidente, al día siguiente tienes que volver a conducir". ¡Y qué verdad que es!

Maldita playlist, Rage Against The Machine y su Know Your Enemy provocan que todo esto se revolucione, que estalle. Tiempos duros los que se avecinan, a los que habrá que hacer frente con actitud, con rebeldía, echándole cojones. Además, me apetece beber, me apetece fumar, me apetece noche, conciertos de rock. Pero también me apetece correr, pasear, conversar, retomar relaciones con viejos amigos. Contradicciones que forman parte de la vida, supongo. O al menos de la mía. Es curioso que, a veces, cuanto más se da, menos se recibe. Y viceversa.

Sigue el bullicio en mi cabeza: susurros, caricias, miradas, momentos, bancos, Fords, paisajes. Sus ojos vidriosos ante la despedida, antes de volver al redil del que salieron de manera efímera para disfrutar, para sentir, para ser queridos, mimados, abrazados, mirados desde lo más hondo. Tiempo, a veces efímero, otras eterno. Siempre juez y parte. 

Another day in paradise.

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